A veces el hype acompaña a un juego y cuando lo vas a jugar, tienes miedo de que no esté a la altura de lo esperado. Tras leer artículos de blogs y oir opiniones a gente que lo ha jugado, una especie de nerviosismo acompaña la preparación de la partida: señores estamos ante uno de los grandes y se nota en el ambiente, hay ganas de empezar!!
Estamos 4 personas alrededor de la mesa, 3 no lo hemos jugado y partimos con una mínima desventaja. El que sabe nos explica al resto (no muy ordenadamente) y mezclándose con la digestión de la comida se crea un halo de desgana. “Es más fácil de lo que parece”, nos dice, pero estamos espesitos y nos cuesta entenderlo. De repente se hace la magia y las reglas empiezan a tener sentido, la mecánica empieza a ser familiar y apetece empezar. Menos teoría y más práctica. Al tema.
Sigo pensando que los que crean estos juegos son genios. Supongo que idean una mecánica, luego lo adoptan a una temática (en este caso Roma, pero podría haber sido cualquier cosa) y finalmente se hacen algunos ajustes para compactarlo todo. La verdad es que en este no está muy conseguida la inmersión en la temática, yo al menos no me he sentido identificado con ella (lo de ir rotando los cubos por los platos está cogido con pinzas). Quizá sea la parte más floja del juego si te gusta esa época, pero no afecta en nada a la jugabilidad. De hecho, es un juegazo y una vez metido en faena, no piensas para nada en ello y sí en la próxima jugada.
Siempre me pregunto si el resto de jugadores mira los tableros del resto; yo no lo hago, me centro en el mio e intento maximizar los puntos al máximo. En especial si el juego requiere de una concentración para preparar tus jugadas y no están influenciadas por las jugadas del resto. Este es uno de esos casos, y en algunos momentos, todos estabamos mirando nuestros tableros sin importarnos los de los demas. Eso dice mucho a favor de Trajan, ya que te mantiene en vilo pero a la vez, no te exige estar pensando en lo que los demas pueden hacer para joderte.
Es una carrera en la que ganará el que más puntos haga, y como suele ser habitual en juegos de gestión de recursos, el equilibrio es la clave: hay que picotear de todos los sitios (sin dejar uno), pero en uno de ellos, cebarse y hacer que sea tu veta de puntos. Sobre la marcha tienes que decidir cual será esa veta, hay que saber leer la partida y saber interpretar cual es que se alia con tu suerte ese día. En mi primera partida, puntuar con cartas de navegación me guiñaba el ojo constantemente.
Una primera partida muy bonita y disputada, ganada con un punto de diferencia con el segundo y 2 puntos con el tercero. Quiero otra partida, he encontrado un juegazo! Eso si, que no te engañe el nombre, es otro puto juego de puntuación, pero de los buenos.




